Es la peícula que ha escogido Marino, del taller de cine, para hacernos su comentario esta semana. Para él supuso un alivio “pecaminoso” porque, según nos comentaba, estaba prohibida en aquel tiempo, por la Iglesia. Con lo cual la vió y después fue a confesarse, pero sabemos que nunca se arrepintió de ir a verla.
Según nos comentaba, en un tono muy simpático, para él fue un alivio ver este gran musical, este espléndido canto a la vida en aquellos oscuros años de la década de los 50 en España. Además , vivía en la Costa Da Morte y recuerda, imaginen la escena, como todas las mujeres, hombre y niños de su aldea, salían a rezar el famoso “Rosario de la Aurora“, cunado el día está naciendo. Todo ello entre oleaje, mujeres enlutadas, cirios y rezos. Pero para los “pecadores” que se quedaban en cama y no acudían a la santa cita, toda la comitiva se paraba frente a su casa-nos decía Marino- y después de tocar en la puerta, le cantaban lo siguiente:
“El demonio a la oreja te está diciendo: Deja misa y rosario, sigue durmiendo. !Viva Maria!, muera el pecado y !viva Jesucristo! sacramentado”.
Yo creo que con semejante “canción”, no me extraña que Marino “pecase” y se fuese a ver “Siete novias para siete hermanos“. Leer mais…
Autor Alejandra Garrido en categoría
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