El cambio afecta también a nuestra salud. Las enfermedades que hoy en mayor medida nos afectan no son las mismas que padecieron nuestros abuelos. Por otro lado, la esperanza de vida se está aumentando considerablemente. Este alargamiento de nuestras vidas posiblemente es el cambio que mayor importancia va a tener en el futuro, no solo para cada uno de nosotros, sino también para la sociedad en su conjunto. La sociedad del futuro será una sociedad sin edades. Se podrá llegar a edades avanzadas sin pérdida de capacidad de vivir plenamente.
Sin embargo, aunque los que nos ha tocado vivir este comienzo del siglo XXI pensamos que estamos viviendo una época de cambio social nunca antes experimentado, si pudiésemos preguntar a nuestros antepasados como fue su época, posiblemente dirían que fue también una época de cambio. De hecho, muchos de nosotros hemos vivido ya a lo largo de nuestras vidas otros momentos de cambio profundo. Cualquiera que tenga la edad para poder recordar como se vivía en España hace cincuenta años y lo compara como se vive hoy, se dará cuenta de los cambios que ha experimentado el país. De hecho , todo está cambiando continuamente. Hasta aquello que hace poco creíamos que era inmutable, el mundo físico, el universo, resulta que también está cambiando. En definitiva, la vida es cambio.
Sin embargo, hace una década no existía el teléfono móvil y hoy prácticamente lo utilizamos todos, sin Si esto es así, podemos decir que los cambios sociales que estamos viviendo en este inicio del siglo XXI son más intensos que todos los conocidos anteriormente?¿Pienso que si, que podemos decirlo. Hay al menos tres rasgos que diferencian los cambios que están teniendo lugar
De los que se produjeron en todas las anteriores. En primer lugar, el rimo de cambio es mucho más intenso que antes. Desde la invención de la radio, el teléfono o la televisión hasta que uno de esos aparatos entró en las casas de nuestros padres tuvieron que pasar muchos años. diferencia de edades.
En segundo lugar, hoy los cambios no afectan sólo a un país determinado o a una clase social, sino que afectan a la humanidad en su conjunto. Cuando pasa algo en un sitio de la tierra, como fue el atentado del 11 S en Nueva York o el reciente atentado terrorista de Madrid, inmediatamente todas las personas en cualquier parte del mundo lo están viendo en el momento en que está ocurriendo, en tiempo real,y se ven afectados por esos sucesos. Por eso hablamos de globalización, porque han desaparecido las distancias de tiempo y lugar.
En tercer lugar, los cambios actuales traen consigo un tipo de riesgo que antes no existían. Los riesgos de antes eran naturales: sequías, tormentas, tormentas, hambrunas. Sabíamos cuales eran las causas que los provocaban y sus consecuencias. Los riesgos que traen los cambios actuales son riesgos provocados por la propia acción de las personas. Pensamos, por ejemplo, en los riesgos medioambientales provocados por la contaminación de las fábricas y los coches, o por el crecimiento incontrolado de las ciudades. O en los riesgos para la salud a que puedan dar lugar los alimentos que consumimos, como el como el caso de las vacas locas, los alimentos Transgénicos o algunas actividades económicas, como fue el caso de la planta nuclear de Chernóbil en 1986.
A la vista de esto, muchas personas se hacen preguntas tales como, ¿hacia donde nos llevan todos estos cambios? ¿Cómo van a afectar a nuestras vidas y a las de nuestros hijos y nietos? ¿Cómo podemos evitar los riesgos y aprovechar las potencialidades? ¿Qué podemos aprender del pasado a la hora de lograr que sean para bien
Para intentar buscar respuestas a algunas de esas preguntas es conveniente que nos paremos a analizar con más detalle, en primer lugar, cuales son los principales cambios que están teniendo lugar este inicio del XXI. En segundo lugar, tenemos que preguntarnos cuales son las causas o los motores que empujan estos cambios. En tercer lugar, hemos de analizar los nuevos riesgos, para intentar controlarlos y encauzarlos en sentido positivo. En cuarto lugar, tenemos que ver que cosas hemos de hacer entre todos par asegurar que los cambios son para bien, evitando los errores del pasado, como sucedió a principios del siglo XX con las dos guerras mundiales.
Las conclusiones más importantes de esta análisis de los tiempos que nos han tocado vivir son, a mi juicio, dos. En primer lugar que la vida es cambio, pero que a la vez el cambio es vida. No podemos rechazar el cambio, tenemos que saber encauzarlo para que signifique mayores posibilidades para que todos tengan acceso a la educación, a la salud, al empleo, a la vivienda y a una vejez plena. La segunda conclusión es que los protagonistas de ese futuro somos todos nosotros, sin diferencia de sexos, razas ni edades. Posiblemente el cambio más importante el nacimiento de una sociedad sin edades.
G.S.