
Artigo para Mayo, 2006
Soneto informático
¿Qué es un amigo?

Colaboración de Ángeles Vieites
Vecinos, un relato de Jesús Muñiz (II)
Tras una larga y pesada jornada de trabajo, el reloj da las tres. Al salir Javier se dirige a su vecino.
-¿Vienes al autobús?
-No.
-¿Viniste en coche?
-No.
-¿Te pasa algo Venancio? ¿Puedo ayudarte? -Animado por el afán de enterarse, la voz de Javier suena más amable que de costumbre.
-No creo que puedas ayudarme.
-Pero al menos podrás decirme que te ocurre.
-No vuelvo a casa.
-¿No vuelves a casa? ¿Qué quieres decir?
-Que no vuelvo, se acabó. No quiero ver nunca más a esa zorra.
-¿Zorra? ¿A quién te refieres? -Javier se sorprende de su propio cinismo.
-Mi mujer, quien va a ser, ¡la muy… ¡
-Tranquilízate tío. Mejor será que vayamos a tomar algo. Ya que no vas a casa me quedo contigo. Avisaré que no me esperen a comer.
Javier no quiere perder la oportunidad de averiguarlo todo, así que llama a su mujer y entran en un bar próximo.
-Habla Venancio, creo que es lo que tienes que hacer, hablar. Te sentirás mejor si lo haces, seguro.
Javier insiste, persuasivo, procurando ocultar su ansiedad por saber, no ceja hasta conseguir que Venancio le suelte todo.
-El sábado me fui a las doce al cementerio, como de costumbre. Pero al autobús, que acababa de arrancar, se le incendió el motor, el susto fue descomunal, pero pudimos salir sin problemas. Total, que a mi no me quedaron ganas de ir, y me volví a casa.
Javier palidece. En su mente se ve a sí mismo cabalgando a la mujer de aquel hombre, que a la misma hora va hacia su casa.
-… Abrí la puerta, y enseguida me di cuenta de lo que ocurría, la muy zorra estaba en la cama, en nuestra alcoba, con alguien, la oí gritar y jadear como una posesa, me dirigí al dormitorio, di dos pasos, pero en aquel instante, aunque parezca increíble, furioso como estaba, pensé: ¿y qué voy a hacer? Entro ahí, los veo, ¿y qué hago? Me acordé del cuento, además de cornudo, apaleado, porque yo no sabía como era el tío que estaba con ella. Di media vuelta y me fui hasta la gasolinera de la Plaza de España. Compré una lata de cinco litros y con ella regresé a casa. Estaba loco, mi idea era
, ya te puedes imaginar…
Javier traga saliva.
-No era mi día desde luego, y aunque no era martes, era trece; no se como, pero al entrar en el portal, sofocado, excitado, sentí un mareo y caí. Perdí un tiempo precioso. Cuando recuperé el sentido y llegué al piso, el pájaro había volado, y la pájara en la ducha, limpiándose las guarradas. No sabía que hacer, pero en ese instante tuve una idea feliz. ¡Ja! El desgraciado que se chinga a la zorra de mi mujer las va a purgar, y ella también por supuesto.
-¿Qué? -Javier no pudo disimular su nerviosismo- ¿Pero cómo?
-Muy sencillo, me acordé de mi amigo Jacinto, un policía que está en Madrid. Le llamé, le expliqué y me dijo como recoger huellas. En el camisón y en las bragas, habría de sobra… Se lo envié todo por mensajeros. Estoy esperando que de un momento a otro me llame y me diga quien es el cerdo, su nombre, su dirección, sus datos, su fotografía. Ese elemento me las a pagar, te lo juro. ¿Comprendes mi nerviosismo? En cualquier momento sonará el móvil y… te puedes apostar que a ese tío le van a quedar pocas ganas de usar lo que lleva entre las piernas para el resto de su puerca vida…
Y al tiempo que lo dice muestra una trencha de carpintero, de esas que te rebanan la mano, con el cigarrillo entre los dedos, y pretendes darle la última chupada al
Javier se ha quedado sin aire y todo lo que tiene en la entrepierna le ha desaparecido de golpe, como si ya no existiera. Su cara es un pingajo de carne blanquiazul
Suena un móvil, y el seductor, varonil y recio ganador, el galán de pacotilla, da un brinco y sale de estampida, tirando la banqueta al suelo y atropellando todo lo que encuentra.
El equipo de redacción visita la Voz de Galicia.

El 31 de mayo, miércoles y a las 10,30 de la mañana, visitamos las instaciones del periódico LA VOZ DE GALICIA, en Vigo.
Iremos todo el equipo que formamos esta bitácora, acompañados por la responsable de nuestro taller de prensa, la periodista Alejandra Garrido.
Según nos comentaron, tras la visita nos harán una pequeña entrevista. Nosotros nos comprometemos, la próxima semana, a contaros todo con detalle y fotos.
El concierto de los alumnos del Conservatorio Profesional de Música de Vigo
En un ambiente familiar, los alumnos del Conservatorio Profesional de Música de Vigo, a través de un concierto clásico, nos brindaron el descubrimiento de algunas familias de instrumentos musicales: tubas, fagot, oboe, trompa, clarinete, flauta, trompeta y trombón.
Los 14 jóvenes mózares, reglamentariamente ataviados, que se desplazaron al pequeño, pero digno auditorio del CS, se esforzaron por trasmitir a las personas allí congregadas su mensaje musical.
El auditorio, frío en principio, supo estar a la altura que requería el acontecimiento, escuchando y apreciando el interés y concentración de aquellos jóvenes. 
Enjuiciar técnicamente la actuación ya no corresponde a este cronista ocasional, por falta de cultura musical; si bien entre nuestros usuarios, había personas con exquisita sensibilidad y oído que pudieron valorarlo mejor, como lo demuestra su presencia en las actividades y grupos músico-vocales durante todo el curso.
Se agradeció y expresó a los profesores acompañantes, nuestro deseo de que esta cita figure de manera regular en el repertorio anual del Conservatorio, para mejorar nuestra culturilla musical. Se les obsequió con un ágape sin alcohol y un recuerdo del CS. El concierto duró una hora.
Enhorabuena a la dirección del CS por apoyar esta variante tan formativa.
Mozart-cito.
La frase de la semana

A las personas se las recuerda por las palabras que han dicho y las historias que han contado, mucho más que por su estatura o el color de su pelo. Carmen Martín Gaite.
En el IV Centenario del Quijote, algunos libros interesantes.
Os invito a echar a una ojeada a estos libros, que nos ofrece Alejandra, en este año, en honor al más ilustre de nuestros escritores, al genial Cervantes, que nos regala su original visión del mundo, que es, si se me permite la opinión, muchas veces acertada. (Jesus)
España en los tiempos del Quijote
Ruta de D. Quijote, a pie, en bici.
El Pais, Guías.
La Ruta del Quijote y Castilla La Mancha.
LA BARRA DE MI BARRIO, por Carlos Saporiti
Mi calle era plural, una mezcla de canarios, gallegos, irlandeses y algunos porteños, pocos. Cada uno con un apodo: Mario el Petizo, Hugo Negri, el negro, La mas linda: Elena, la Alemana, rubia, de ojos celestes: nos tenia a todos locos, Laura Puntitas, tenia unos pechos fenomenales, Simón Saiki, el Ruso, su papá era el sastre del barrio de religión judía, Eduardo hincha de River Plate, que como no pronunciaba la r le pusimos Give, pero sin que se enterase, (era el guapo del barrio ) su primo Oscar, Mari, por su forma de ser, Manuel Prada, el Gaita, (gallego) Jorge, el Vasco, que en el equipo de fútbol daba leña de lo lindo, la pelota pasaba pero el delantero no; los más peculiares eran Pepe el Canario, el arquero del equipo; un día, en un corner, al salir, gritó: ¡Yo despejo!; en lugar de la pelota le dio un trompazo en la cara del delantero contrario; a raíz de eso tuvimos que salir todos rajando, con la ropa bajo el brazo y así le quedo el mote: Juan Burguiñe el Tano, medio bruto y boludo. Un día que le prestaron una bicicleta flamante (pocos la tenían) vino a toda velocidad, dijo: no puedo frenarla, gritamos: frena con el pie, puso el pie entre los rayos, terminó en el hospital y la bici en la basura. Ahora me toca a mi flaco, alto para mi edad, Longo y por mi apellido Sapo. Había que tomárselo con soda, además sin mala intención y si alguno se molestaba se terminaba insultando a la vieja y a las piñas, pero enseguida nos dábamos la mano, al que no aceptaba por una semana le dábamos el boico, así crecimos, todos unidos; algunos estudiamos una carrera, otros comenzaron a trabajar, llegó el tiempo de salir con chicas, comenzamos a saber porque las parejas buscan lugares oscuros, pero el equipo de Fútbol, Aconcagua, siguió firme, los sábados y los domingos a la mañana jugábamos con otros barrios.
Con el correr de los años fuimos abandonando Olaya. Algunos se casaron, nos mudamos, pero siempre regresamos. Desaparecieron los limoneros, sustituidos por departamentos, se perdió esa particularidad que tenia. Nunca estuvo en mi pensamiento cambiar Olaya por Marín: así es la vida. Tuve un primer año muy duro, pero fui yo con el que golpeó el llamador de bronce y en lugar de un niño de doce años me recibió Ana, la conserje de aquel momento, una chica maravillosa, me abrió la puerta del Centro Social, me presentó a Carmen la directora y nuevamente mi vida cambio, comparto el lugar con un grupo magnifico de amigas y amigos, que como se dice en mis pagos de ley: ¡Gracias! CHAU
LOS SABORES DE LA VIDA
PUDING DE BOLLERIA CON FRUTAS
Ingredientes

4 bollos de leche del día anterior
Un vaso de leche
4 Huevos
2 Cucharadas de azúcar
1 Bote pequeño de fruta en almíbar (macedonia/cóctel)
Canela en rama
Corteza de limón
Preparación
En un bol se baten los huevos, el azúcar y se le añaden los bollos desmenuzados; se añade la leche templada que habremos puesto a hervir con la canela y el limón, y por último la fruta con su almíbar. Se carameliza un molde para horno y se vierte la mezcla; el molde se introduce al baño de María en horno durante 30/40 minutos.
Una vez sacado del horno dejar enfriar y dar la vuelta sobre una fuente.
(jmg)
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